Economía circular con impacto social: por qué modelos como el de Solidança son más necesarios que nunca
Cuando se habla de residuos, a menudo el debate se centra en las toneladas que generamos o en los porcentajes de reciclaje. Pero detrás de cada objeto que se desecha también hay una oportunidad perdida: la de recuperar materiales, reducir emisiones y, sobre todo, generar empleo para personas que tienen dificultades para acceder al mercado laboral. Este es el valor diferencial de la economía circular con impacto social, un modelo que cada vez cobra más protagonismo ante los retos ambientales y sociales actuales.
La necesidad de este modelo es especialmente evidente en el sector textil, uno de los que tiene un mayor impacto ambiental. La producción mundial de ropa se duplicó entre los años 2000 y 2014, mientras que la reutilización y el reciclaje no han crecido al mismo ritmo. En Cataluña, cada persona genera 19,8 kg de residuos textiles al año, pero solo 2,7 kg se recogen selectivamente.
Solo 2,7 kg de residuos textiles por habitante y año, el 13,6 %, se recogen selectivamente. En la mayoría de los hogares de España y Cataluña, los textiles siguen depositándose en la fracción resto, lo que se traduce en una cifra global de 137.248 toneladas de residuos textiles desechados sin retorno.
Agència de Residus de Catalunya.
Gestionar residuos también significa generar oportunidades
Solidança trabaja desde hace casi 30 años demostrando que los residuos pueden convertirse en una herramienta de transformación social. La recogida de ropa, residuos voluminosos, aparatos eléctricos y electrónicos, la preparación para la reutilización, las tiendas de segunda mano o los servicios de gestión ambiental no son únicamente actividades de gestión de residuos. También son espacios donde se crean oportunidades laborales, se recuperan objetos y se reduce el impacto ambiental.

Mientras muchos sistemas de gestión miden su éxito en toneladas tratadas, las empresas de inserción incorporan una dimensión imprescindible: el impacto sobre las personas. Cada objeto recuperado requiere procesos de clasificación, reparación, preparación para la reutilización y comercialización que generan empleo de calidad para personas en situación de vulnerabilidad social. Así, el residuo deja de ser un coste para convertirse en una oportunidad de futuro.
Solo durante 2025, el Grupo Solidança recogió 8.218 toneladas de ropa usada y 2.700 toneladas de residuos voluminosos, una actividad que permitió generar 168 puestos de trabajo de inserción. A estos datos se suman los programas de orientación e inserción sociolaboral impulsados por la entidad, que han permitido que el 40 % de las personas accedan al mercado laboral ordinario tras su itinerario en la entidad. Un impacto que demuestra que la reutilización no solo ahorra recursos, sino que también genera autonomía, experiencia laboral y nuevas oportunidades.
Una misma misión, múltiples formas de actuar
El impacto de Solidança no se limita a la recogida de residuos. La misma misión se desarrolla a través de diferentes proyectos que comparten un objetivo común: generar oportunidades para las personas y reducir el impacto ambiental.
Esta labor incluye los programas de orientación, formación e inserción sociolaboral, las empresas de inserción, la gestión de puntos limpios y servicios municipales, la recogida de ropa, RAEE y residuos voluminosos, la red de tiendas de segunda mano y Mercados Circulares, los proyectos de educación ambiental y prevención de residuos impulsados por Cercle Zero, así como iniciativas de innovación textil orientadas a dar nuevas salidas a los materiales que ya no pueden reutilizarse.
Todas estas líneas de actuación forman parte de una misma estrategia: demostrar que la economía circular es mucho más que gestionar residuos. Es una herramienta para transformar el territorio, generar empleo, promover hábitos de consumo más responsables y construir una sociedad más inclusiva.
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Un modelo que mira más allá del residuo
La recogida y la reutilización son solo una parte del trabajo de Solidança. Alrededor de este modelo, la entidad impulsa proyectos que acompañan a las personas en su acceso al mercado laboral, gestiona servicios ambientales municipales, promueve la prevención de residuos a través de su propia plataforma Cercle Zero, desarrolla iniciativas de innovación textil y acerca la reutilización a la ciudadanía mediante sus tiendas y Mercados Circulares.
Recuperar recursos, reducir residuos, crear empleo y generar cohesión social forman parte de una misma forma de entender la sostenibilidad, una sostenibilidad que pone a las personas en el centro y convierte la economía circular en una herramienta real de transformación.

